Cuando escribir se vuelve indispensable para sanar

Hace un tiempo acudí a una reunión que me sacudió por dentro.

La falta de empatía, de tacto y de comprensión me dejó helada. No solo me afectó a mí, sino que también me dolió por las demás personas que estuvieron allí. Generalmente, cuando uno participa de una reunión, al terminar simplemente sigue con su vida. Esta vez no fue así, sino por el contrario, me quedé enganchada en la situación, pensando en cada palabra escuchada y sintiendo nuevamente malestar e incomodidad. 

Hablar con mi esposo me ayudó a procesar lo sucedido, y él con su sabiduría me animó a dejar ir la experiencia. Intenté, traté pero desistí. Lo que sentía seguía vivo dentro de mí. Entonces, sin mucho preámbulo, tomé la computadora, abrí un documento, me acomodé y dejé que las palabras fluyeran.

Difícilmente pueda describir la inundación de conceptos, ideas y sentimientos que experimenté. Sentí como si se tratara de un torrente sin final. Y, así como el agua purifica por dentro, escribir se convirtió en un proceso de limpieza interior: logré resignificar lo que me había herido y encontrar paz al volcarlo en palabras.

En ese momento pensé: ¿por qué tardé tanto en recurrir a un recurso que me hace tan bien y que me enfoca completamente? No tengo una respuesta a eso. Lo que sí sé es que, siempre que me sucede algo, que atrapa mi mente y corazón, necesito escribirlo, para poder seguir adelante con mi vida.

Escribir me ayuda a asimilar, pero también a soltar aquello que no me hace bien.

Mientras elijo las palabras que mejor expresan lo sucedido, voy procesando la situación y la dejo ir. Ella deja de formar parte del peso en mi mochila, y se convierte en un recuerdo –lindo o feo–, que queda en el baúl de experiencias de mi vida.

Y tú, ¿qué experiencia necesitas sanar? ¿Te animas a escribirla? Te aseguro que cuando logras poner en palabras lo que sientes, el mundo recupera color, la vida se vuelve más llevadera y tu mente descansa. Y si además conectas tu experiencia con la Palabra de Dios, encuentras un alimento profundo y nutritivo para tu alma.

Escribe para sanar. Sana para continuar. Continúa para trascender.

Tres libros que transformarán tu año

Hay una realidad: no siempre tenemos tiempo para leer todos los libros que nos interesan.

Por eso, es clave ser intencionales al elegir aquellas lecturas que realmente nos impulsen a crecer. No se trata solo de leer por leer, sino de encontrar libros que sean un bálsamo, un aprendizaje o un desafío para nuestra vida.

Tengo mis favoritos, esos que vuelvo a leer una y otra vez.

Hoy quiero compartir contigo tres libros que pueden marcar la diferencia en tu año y ayudarte a enfrentar los desafíos del día a día con más fortaleza y propósito. Sin más preámbulos, aquí están mis recomendaciones:

1. El campo de batalla de la mente – Joyce Meyer

Este es uno de esos libros que leí tantas veces que ya perdí la cuenta. Es una lectura para subrayar, reflexionar y tener siempre a mano junto a la Biblia. Joyce Meyer nos reta a llevar “cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:5), recordándonos que nuestra mente es el primer lugar donde se libra la batalla espiritual. Aprender a rendir nuestros pensamientos, sentimientos y emociones a Dios es un desafío constante, pero también una fuente inagotable de crecimiento y madurez.

2. Lo que dices, recibes – Don Gossett

Este libro es una invitación a ser conscientes del poder de nuestras palabras. Nos recuerda que lo que decimos tiene consecuencias, nos demos cuenta o no. Proverbios 21:23 lo expresa claramente: “El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias”. A medida que avanzas en esta lectura, descubrirás cómo el control de nuestras palabras puede traer bendición, evitar conflictos innecesarios y glorificar a Dios en cada conversación.

3. Bitácora del orden – Cintia Peralta Martin

Por último, pero no menos importante, quiero recomendarte mi último libro. Bitácora del orden es más que una lectura: es un viaje hacia el interior de tu propia vida. Con preguntas, reflexiones y espacios para escribir, te guiará en el proceso de poner orden en tu día a día, conocerte mejor y alinear tus prioridades con el propósito de Dios. Proverbios 16:3 nos anima a encomendar nuestras acciones al Señor para que nuestros pensamientos sean afirmados. Este libro es una herramienta para lograrlo, una guía práctica que siempre podrás consultar cuando necesites enfocarte en lo esencial. Podrás conseguirlo en formato papel (disponible en Argentina) y en formato digital (Amazon).

¿Qué libro vas a leer primero? ¡Me encantaría saberlo! Déjamelo en los comentarios.  📚